Crónicas Rock

En mi efímera etapa en el CCH un profesor nos recomendó un libro que, según él, iba a encantar a varios compañeros. Por supuesto, nadie se la creyó. Pocos fuimos los que nos aventuramos a buscar el dichoso libro en las librerías del DF. Así pasaron varios días y el resultado no era nada alentador, hasta que uno de los compañeros lo encontró en el Fondo de Cultura Económica. Y el resultado fue:

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Tiempo Transcurrido es un libro que reúne diferentes crónicas sucedidas, en gran parte, dentro de la Ciudad de México. Cada crónica es una nueva historia que se acompaña de la música rock, tan famosa y clandestina en esos tiempos. Las crónicas recorren desde 1965 hasta 1985 el momento del temblor. Si algo se debe admirar del libro es el gran manejo del lenguaje que Villoro sabe utilizar.

Les comparto algunas de las canciones que sobresalen de la selección de Villoro:

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El tiempo transcurrido, dice Villoro, es el que viaja a través de la música. Es importante señalar que la música de lo años posteriores a 1968 no sólo era el rock gringo que llegaba en pocas dosis a la ciudad sino la música-denuncia que los trovadores se encargaron de hacer.

Los grupos mexicanos también hace aparición en esta serie de crónicas. Los “hoyos funkies” hacen aparición: vómito, cerveza en bolsita, golpes, baile exótico, melenas al aire, todo lo que se pueda imaginar uno mientra la música del Three Souls in My Mind suena de fondo.

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Las crónicas de la ciudad se vuelven adictivas. Podría hacer una analogía entre dos libros: Tiempo Transcurrido y Los Detectives Salvajes. Aunque de ellas emana una historia diferente (poesía y rock) las están narradas sobre la selva de cemento.

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“Los años eran difíciles”, la crítica de Villoro en contra del Gobierno no se hace esperar. Es parte de su estilo, esa ácida ironía que  adorna sus crónicas hacen del libro una pieza espléndida, que te recomiendo leer.

“Los granaderos no quisieron presentar examen para entrar a la preparatoria. Ellos usaron su propio método: el bazucazo que convirtió la puerta colonial en una nube de aserrín.  La policía justificó el ataque con razones estratégicas: la Prepa 1 era un “foco de sedición”; los estudiantes, en vez de ideales académicos, acariciaban ametralladoras soviéticas.

Los años difíciles- Heberto Castillo 

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COMO DATO:

Juan Villoro es hijo de Luis Villoro (filósofo mexicano) y nació en la Ciudad de México en 1956. Obtuvo el Premio Herralde por su novela “El testigo”

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De libros, letras, reflexiones:

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Sin duda alguna el libro es interesante. Es un recorrido, un relato, una crónica que te lleva desde la sierra de Oaxaca, hasta las inmediaciones de la Colonia Lindavista. Los nombres abundan en las crónicas. Hasta el modo de vestir es determinante en cada personaje: punk, fresa, rock, pandrosón. Claro que este libro podría ser la continuación de “Las Batallas en el Desierto” de José Emilio Pacheco.

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Los Recuerdos de Elena Garro

Esta entrada está dedicada a la grandísima autora mexicana: Elena Garro. Porque su narrativa es, al igual que la de muchos hombres, una fuente inagotable de retórica, realismo y belleza literaria.

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Tus ojos son los ojos fijos del tigre y un minuto

Después son los ojos húmedos del perro.

Patria de sangre, única tierra que conozco y

me conoce, única patria en la que creo,

única puerta al infinito.

Octavio Paz

Vida y Obra

Hija de padre español y madre mexicana, Elena Garro Navarro, nació en el estado de Puebla el 11 de diciembre de 1920. Recordada tanto por su obra literaria como por su activismo político, realizó sus estudios en letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde conoció a quién sería su marido, Octavio Paz -bendición y maldición-.

Entre sus guiones cinematogáricos destacan los realizados para las películas “Las hermanas Vivanco” y “Sólo de noche vienes” También, Elena escribió un libro de cuentos “La semana de los colores” que, como toda su obra, la materia prima es totalmente mexicana, una materia que Garro revalora y pone en tela de juicio. Al mismo tiempo que nos lleva por los caminos de su infancia, nos enfrenta con las injusticias sociales, el hambre, los crímenes y la corrupción, en medio de atmósferas mágicas.

En 1963, Elena, con un ámplio conocimiento de literatura, escribe la que sería su novela más importante Los Recuerdos del Porvenir, novela ganadora del premio Xavier Villaurrutia en el mismo año de la publicación. Esta novela es importante dentro de la literatura mexicana y latinoamericana no sólo por el gran estilo que caracterizó la escritura de Garro (poesía y literatura mezcladas en novela) sino por ser una, o la primera, escritora en experimentar con el género literario conocido como realismo mágico.

Muchos han sido los escritores que han reconocido en Garro a una precursora del realismo mágico, ya que su novela fue escrita cuatro años antes que Cien años de soledad de Gabriel García Márquez; ya Sergio Callao señalaba las similitudes, la constante denuncia y crítica al caciquismo y las promesas incumplidas de la revolución agraria, entre la novela de Garro y el Pedro Páramo (clic al link para leer el libro) de Juan Rulfo.

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Elena Garro y Gabriel García Márquez

Fotografía de Héctor García

Después de los sucesos del 2 de octubre de 1968, Elena Garro fue acusada, injustamente, de encabezar un complot comunista para derrocar al gobierno. Vivió en el exilio de 1972 a 1993.

En una nota publicada por el periódico El Universal (Elena Garro, una carrera literaria entre la persecución) se habla de los años posteriores a su divorcio con Octavio Paz:

Durante las insurrecciones estudiantiles de las décadas de los sesenta y los setenta, Garro se divorció de Octavio Paz, para más adelante autoexiliarse, y radicar en Francia, al lado de su hija Helena, durante casi veinte años; muchas han sido las especulaciones en cuanto al por qué Garro partió a Francia; entre ellas, está la versión de una persecución política.

 http://www.eluniversal.com.mx/notas/562111.html

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¡Bengala! ¡Bengala! País extraodinario, azul, tendido en

una tierra remota, habitado por tigres amarillos.

Elena Garro, Los Recuerdos del Porvenir

Hace apenas unos días terminé de leer la novela Los Recuerdos del Porvenir. Las primeras veinte páginas me encontré sumergido en la historia de un pueblo (Ixtepec) suspendido en el tiempo, el de los recuerdos. La narrativa te atrapa, es como si no pudieras dejar de leer, una y otra vez, las primeras líneas. La complejidad de sus letras, el manejo de su narración, es la que provoca la reflexión continua, la relectura incesante. Se avanza lento pero seguro.

Ya después, algunas páginas adelante, me encontré con la gran historia que propone Elena Garro. El contexto no es más que un pueblo olvidado en los esbozos de la Revolución Mexicana, un pueblo hundido en un estupor de recuerdos, de memorias imbatibles, de amores imposibles. El porvenir se transforma en un recuerdo inválido, por no decir imposible, que divaga durante toda la novela.

Elena se encargó de reflejar en su novela, en su teatro y muchos de sus cuentos, el sufrimiento de la clase más pobre. Las personas que viven en la monotonía de un sufrimiento inamovible, el dolor y recuerdo del hambre. ¿¡Para qué seguir luchando si se ha perdido toda esperanza!? Es como divagar en una gran ambigüedad, es el transcurrir dentro de una revolución muerta.

¡Qué cosas  tiene la vida!

Cuando yo leí Los Recuerdos  del Provenir, o era muy chica o no había abierto

esa ventana que da a l aurora boreal; ni modo, sí, me maravilló,

pero ahora que ya me voy a morir , la Garro sube a una escala maravillosa.

María Luisa Mendoza

AQUÍ UN FRAGMENTO DEL PROGRAMA “SILENCIO MAESTROS LEYENDO” DE  JUAN VILLORO