Las Batallas de José Emilio

No se puede hablar de una generación sin mencionar a José Emilio Pacheco. Sus novelas, ensayos, cuentos, poesías, y traducciones le han valido grandes reconocimientos y premios alrededor de su trayectoria como escritor.

¡Adelante!

josé emilio

Gota de lluvia

Una gota de lluvia temblaba en la enredadera.

Toda la noche estaba en esa humedad sombría

que de repente

iluminó la luna.

José Emilio Pacheco

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Podría decir que el primer libro que leí completo, sin ningún tipo de dibujos en su interior, fue “Las Batallas en el Desierto”; claro y muchos podrán decir: “ese es para una sentada” o “es un mal libro” Lo que en realidad importa es que con ese libro empezó mi pasión por la lectura.

El lenguaje que Pacheco utiliza en la novela hace, creo yo, que el lector se “enamore” del libro y de su autor. La historia que se desarrolla en la Ciudad de México, me hacer recordar las novelas y cuentos que hablan de la Ciudad de los Palacio y que son bastantes (mirar el link para conocer alguno)

La fama del libro, en escuela primarias y secundarias, ha ido creciendo. Y es natural que a los jóvenes de esta edad les interese el libro porque la historia trata temas de la adolescencia y sus altibajos. “Batallas en el Desierto” es prácticamente la novela-crónica que es lectura obligatoria.

(Si quieres leer Batallas en el Desierto clic en el título)

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Canción del grupo Café Tacuba inspirada en este libro de José Emilio:

Mosquitos

Nacen en las pantanos del insomnio.
Son negrura viscosa que aletea.
Vampiritos inermes,
sublibélulas,
caballitos de pica
del demonio.

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Con respecto a su poesía el estilo de Pacheco me llama mucho la atención. Ese apego por la realidad más natural, intrínseca, sus letras que revelan las características inimaginables de las gotas de lluvia o los ríos de agua cristalina, son palabras precisas que Emilio utiliza para expresarse.

Aquí abajo un par de poemas que tengo en alta estima de este gran escritor:

Tarde o temprano

                                               Homenaje a Nezahualcoyotl *

I
No tenemos raíces en la tierra.
No estaremos en ella para siempre:
sólo un instante breve.

También se quiebra el jade
y rompe el oro
y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

No tendremos la vida para siempre:
sólo un instante breve.

II
En el libro del mundo Dios escribe
con flores a los hombres
y con cantos
les da luz y tinieblas.

Después los va borrando:
guerreros, príncipes,
con tinta negra los revierte a la sombra

No somos reyes:
somos figuras en un libro de estampas.


* A partir de las traducciones de Angel María Garibay
y Miguel León  Portilla

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Presencia

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.

(si quieres conocer más sobre la poesía de José Emilio clic en el nombre)

 

Crónicas Rock

En mi efímera etapa en el CCH un profesor nos recomendó un libro que, según él, iba a encantar a varios compañeros. Por supuesto, nadie se la creyó. Pocos fuimos los que nos aventuramos a buscar el dichoso libro en las librerías del DF. Así pasaron varios días y el resultado no era nada alentador, hasta que uno de los compañeros lo encontró en el Fondo de Cultura Económica. Y el resultado fue:

tiempo

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la foto (1)

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Tiempo Transcurrido es un libro que reúne diferentes crónicas sucedidas, en gran parte, dentro de la Ciudad de México. Cada crónica es una nueva historia que se acompaña de la música rock, tan famosa y clandestina en esos tiempos. Las crónicas recorren desde 1965 hasta 1985 el momento del temblor. Si algo se debe admirar del libro es el gran manejo del lenguaje que Villoro sabe utilizar.

Les comparto algunas de las canciones que sobresalen de la selección de Villoro:

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El tiempo transcurrido, dice Villoro, es el que viaja a través de la música. Es importante señalar que la música de lo años posteriores a 1968 no sólo era el rock gringo que llegaba en pocas dosis a la ciudad sino la música-denuncia que los trovadores se encargaron de hacer.

Los grupos mexicanos también hace aparición en esta serie de crónicas. Los “hoyos funkies” hacen aparición: vómito, cerveza en bolsita, golpes, baile exótico, melenas al aire, todo lo que se pueda imaginar uno mientra la música del Three Souls in My Mind suena de fondo.

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Las crónicas de la ciudad se vuelven adictivas. Podría hacer una analogía entre dos libros: Tiempo Transcurrido y Los Detectives Salvajes. Aunque de ellas emana una historia diferente (poesía y rock) las están narradas sobre la selva de cemento.

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“Los años eran difíciles”, la crítica de Villoro en contra del Gobierno no se hace esperar. Es parte de su estilo, esa ácida ironía que  adorna sus crónicas hacen del libro una pieza espléndida, que te recomiendo leer.

“Los granaderos no quisieron presentar examen para entrar a la preparatoria. Ellos usaron su propio método: el bazucazo que convirtió la puerta colonial en una nube de aserrín.  La policía justificó el ataque con razones estratégicas: la Prepa 1 era un “foco de sedición”; los estudiantes, en vez de ideales académicos, acariciaban ametralladoras soviéticas.

Los años difíciles- Heberto Castillo 

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COMO DATO:

Juan Villoro es hijo de Luis Villoro (filósofo mexicano) y nació en la Ciudad de México en 1956. Obtuvo el Premio Herralde por su novela “El testigo”

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De libros, letras, reflexiones:

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Sin duda alguna el libro es interesante. Es un recorrido, un relato, una crónica que te lleva desde la sierra de Oaxaca, hasta las inmediaciones de la Colonia Lindavista. Los nombres abundan en las crónicas. Hasta el modo de vestir es determinante en cada personaje: punk, fresa, rock, pandrosón. Claro que este libro podría ser la continuación de “Las Batallas en el Desierto” de José Emilio Pacheco.