Mentir no sólo es cosa de Pinocho

La entrada es una gran colaboración de la compañera Verónica Pérez Hurtado, estudia actualmente el sexto semestre de la licenciatura de Comunicación y Periodismo en la UNAM. Ella nos hablará del uso de la mentira como un recurso de último momento y como la forma predilecta de muchas personas para relacionarse.

¡Pasen por favor!

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Pinocho personaje del escritor Carlo Collodi

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En México se utiliza una variedad de formas que definen el acto de mentir; rollos, mentiras piadosas, chismes, etc. En fin, todos tenemos una opinión sobre el concepto.

Una mentira es una acción o afirmación verbal que se usa para engañar a una persona. A pesar de que la mentira es considerada como un acto deshonesto, cuando se les cuestiona a las personas, con qué frecuencia mienten responden que casi nunca, que curioso, lo dicen aunque esta respuesta sea una mentira.

Existen dos tipos de mentiras: las que se dicen en beneficio propio y las que benefician a alguien más.

Las primeras son de beneficio para la persona que las dice y éstas pueden ocasionar un daño a quienes son dichas. Este tipo de mentiras se aplican para evitar algún castigo; que va desde negar rotundamente la culpabilidad, hasta culpar directamente a otra persona. Para evitar una vergüenza provocada si saben la verdad. Para dar una buena impresión, o sea construir una falsa imagen de lo que verdaderamente se es, causado por la baja estima que se tiene. Las consecuencias de esta mentira es que tarde o temprano la verdad saldrá a la luz, y el afectado no sólo será la persona víctima de la mentira sino también el autor de la misma. Hay quien miente para destruir la reputación de terceras personas, en este caso es más evidente el beneficio propio sin importar la desgracia del prójimo.

El otro tipo de mentira es aquella que se dice en beneficio de otra persona; esto es por sacarla de un apuro, a veces llamamos a este tipo de mentira como mentira piadosa, es muy común que ocupemos este término para referirnos a una mentira que ayuda a otra persona; ya sea para evitar un problema o conflicto; ejemplo de esto puede ser que llegamos a ver a una amiga que tenía mucho tiempo que ya no habíamos visto, al verla notamos que se ha descuidado un poco en el aspecto físico sin embargo le decimos: ¡Oh que bien te ves! inmediato cambiamos de tema. Estamos mintiendo pero si decimos: ¡oye que mal te ves, te has descuidado mucho, has engordado! sabemos que la lastimaríamos y seguro nos dejará de hablar.

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Un pequeña explicación de: ¿por qué mentimos?

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¿Por qué mienten los niños?

Los niños pequeños poseen una gran imaginación, es por eso que les gusta inventar historias, para ellos se trata de un juego como cualquier otro ya que aun no es consciente de lo real y de lo imaginario.

Esta manera de mentir juega un papel muy importante en el niño al poder mejor su capacidad de lenguaje ya que el pequeño utiliza más palabras al contar una mentira que si describiera un hecho real. Poco a poco la mentira se va haciendo de forma consciente, de manera deliberada: puede mentir por miedo, para evitar un castigo, para obtener un premio, para llamar la atención o bien por imitación.

Una forma de evitar que la mentira se transforme en una obsesión en la edad adulta es “no castigar a los niños cuando dicen una mentira menor, ya que es propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración”. Los padres deben explicar las diferencias entre fantasía y la realidad a los niños.

El desarrollo de una fantasía muy grande puede llevar a los niños a cultivar “otra realidad” inventada que es la puerta a la mentira. Hay que hacerles saber distinguir entre la imaginación y la realidad.

Una mentira que busca impresionar para mejorar el autoestima se puede transformar en un trastorno de la personalidad que según la Psicóloga Lizbeth Flores Cruz, se puede llamar “Seudología Fantástica” que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a una impresión de admiración en los espectadores o en las personas que nos escuchan.

Este afán por impresionar está basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos y geniales por medios tramposos ya que por los medios naturales y habituales de la simpatía y de la espontaneidad se duda de poder conseguirlos.

Como vemos las mentiras son usadas desde los más pequeños del hogar así como los más grandes. Usadas para diferentes fines pero sin perder el significado del concepto. Y usted, ¿miente con frecuencia? Si su respuesta ha sido no, ya ha hecho uso de la mentira.

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Un tema, sin duda, interesante. Es importante recordad que muchas personas utilizan las mentiras para formarse una nueva vida y, aunque esta vida es una total mentira, lo más increíble es que el autor de tantos engaños puede llegar a creer profundamente en su nueva vida.

Escribe Octavio Paz en el ensayo “Máscaras Mexicanas“:

Mentimos por placer y fantasía, sí, como todos los pueblos imaginativos (refiriéndose a México) pero también para ocultarnos y ponernos al abrigo de intrusos… Con ella no pretendemos nada más a los demás, sino a nosotros mismos.

Les comparto aquí abajo el link del reportaje 

http://issuu.com/veronicaperezhurtado/docs/mentir_no_s_lo_es_cosa_de_pinocho

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